Es un antiséptico microbicida que posee el mayor espectro conocido y cuya acción no es selectiva, pues es letal para la mayoría de los microorganismos patógenos: grampositivos, gramnegativos, cocos, virus, hongos y levaduras. El yodo, unido a la polivinilpirrolidona, forma un complejo de acción lenta y sostenida que no irrita ni sensibiliza la piel, los ojos ni las mucosas.